Estados Unidos y Europa continúan comprometidos con una solución diplomática a la violencia en Siria y estudian nuevas sanciones económicas contra Damasco y Moscú para forzar un alto el fuego, mientras rebeldes sirios apoyados por Turquía infligieron este domingo una dura derrota al grupo Estado Islámico (EI) al arrebatarle una ciudad cerca de la frontera turca, Dabiq, simbólica para los yihadistas.

Este revés del EI se produjo cuando estadounidenses y europeos se reunían en Londres en otro intento para detener la guerra en Siria, donde los bombardeos proseguían.

Un día después de las negociaciones sin resultado con Rusia en Lausana (Suiza), el secretario de Estado de EE. UU., John Kerry, se entrevistó este domingo en la tarde en la capital británica con los ministros de Exteriores británico, Boris Johnson, y francés, Jean-Marc Ayrault. La reunión de Lausana no permitió elaborar un plan para restablecer la tregua que voló en pedazos en septiembre.

Estados Unidos y el Reino Unido advirtieron este domingo en Londres que los aliados occidentales se plantean imponer nuevas sanciones económicas contra Siria y Rusia motivadas por el asedio de Alepo, declaró Kerry en la capital británica. “Nos planteamos sanciones suplementarias y queremos mostrarnos claros. El presidente (estadounidense, Barack) Obama no ha descartado ninguna opción de momento”.

Con todo, Kerry minimizó la posibilidad de una acción militar, agregando que su deber era agotar todas las soluciones diplomáticas. “Conversamos sobre todos los mecanismos a nuestra disposición, pero no veo ningún interés por ir a la guerra en ninguna parte de Europa”, agregó el jefe de la diplomacia estadounidense.

La de Lausana era la primera reunión entre Kerry y su homólogo ruso, Serguei Lavrov, desde que comenzó la ofensiva ruso-siria, hace tres semanas, contra los barrios controlados por los rebeldes al este de Alepo (norte).

El estadounidense alertó además sobre las posibles consecuencias indeseadas que tendría una acción militar en Alepo y subrayó la necesidad de evitar extender las confrontaciones sectarias en la región, así como avivar un enfrentamiento entre “superpotencias” como EE. UU. y Rusia, lo que a su juicio tendría “consecuencias desastrosas”.

En el plano militar, “los rebeldes tomaron Dabiq después de que se retiraron de la localidad los yihadistas del Estado Islámico”, anunció el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), que dispone de una amplia red de fuentes sobre el terreno en Siria.

El director del OSDH, Rami Abdel Rahman, precisó que los rebeldes también capturaron Soran, una localidad contigua. Uno de los grupos rebeldes, Unión Fastaqim, confirmó que Dabiq había caído “tras violentos combates con Daesh”, acrónimo en árabe del EI.

La agencia oficial turca Anadolu indicó que nueve rebeldes murieron y otros 28 resultaron heridos en los combates. Fuentes de seguridad indicaron a la agencia que continuarán las operaciones.

Esta derrota tiene un especial alcance simbólico para los yihadistas, puessegún una profecía del islam, el ejército de los musulmanes sería diezmado, pero acabaría triunfando en la ciudad siria de Daqib.

El territorio controlado por el EI sigue claramente reduciéndose. Su ‘califato’, que se extendía en unos 90.800 km² a principios del 2015, se limita hoy a 68.300 km² en Irak y Siria, de acuerdo con la firma estadounidense IHS. Según Anadolu, desde el inicio de las operaciones en agosto, los rebeldes apoyados por Turquía se han apoderado de 1.130 km².

Las zonas recuperadas estaban anteriormente en manos de los kurdos o del EI. Pero la sangre sigue derramándose en Siria.

Más de medio millar de personas han muerto en Alepo desde que las fuerzas gubernamentales sirias, apoyadas por la aviación rusa, iniciaron una ofensiva sobre la parte este de la ciudad a finales de septiembre, un asedio que Kerry tachó de “barbarie” y de crimen contra la humanidad.

Los bombardeos han causado centenares de heridos y han destruido un alto número de hospitales de la parte oriental de la ciudad, en manos de la oposición, en la que sobreviven cerca de 250.000 personas.

“Esto podría acabar mañana mismo, esta misma noche, si Rusia y el régimen de Al Asad aceptaran comportarse conforme a cualquier norma o estándar de decencia, pero han elegido no hacerlo”, lamentó Kerry.

Moscú afirmó por su parte que continuará las operaciones militares “contra los terroristas del Estado Islámico y el Frente Al Nusra” en Siria.

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