EEUU amaneció ayer en plena alerta terrorista, justo la víspera de una cumbre internacional en la sede de Naciones Unidas en Nueva York. Hoy un gran despliegue de agentes recorre sus calles. “Estén vigilantes”, pedía ayer el alcalde de esta ciudad, Bill de Blasio. Horas antes, hacia las ocho y media de la tarde del sábado, una bomba explotaba en la calle 23 de Manhattan hiriendo a 29 personas -que fueron dadas de alta ayer- y la policía localizaba un segundo artefacto a cuatro manzanas, que fue trasladado de forma segura al cuartel general de la unidad de explosivos del Bronx.

A algo más de 2.000 kilómetros, los vecinos de St. Cloud (Minnesota) trataban de recuperar la normalidad después de que un hombre apuñalase a nueve personas en diferentes lugares del centro comercial Crossroads -poco después de la deflagración del artefacto neoyorquino, aunque no se constataron vínculos entre ambos ataques-. El Estado Islámico (IS, por sus siglas en inglés) asumió la autoría de este ataque haciendo público un comunicado a través de la agencia Amaq. “Era un soldado del IS y llevó a cabo la operación como respuesta a las llamadas a atacar a ciudadanos de los países que pertenecen a la coalición de cruzados”, señalaba aludiendo a la misión liderada por EEUU para combatir a los yihadistas en Irak y Siria.

El sospechoso del ataque fue abatido por un policía fuera de servicio de otro estado -identificado como Jason Falconer- dentro de uno de los establecimientos, según explicó el jefe de policía de la localidad, Blair Anderson. Tanto él como el alcalde de la localidad Dave Kleis, destacaron la actuación del agente, que “evitó daños adicionales”. Sin identificar al autor del ataque, Anderson explicó que el sospechoso iba vestido con un uniforme de vigilante de seguridad privado y apuntó que el departamento de policía había tenido tres enfrentamientos previos con él por infracciones de tráfico. La autoridades locales aseguraron que el agresor había hecho referencias a Alá y preguntaba a las víctimas si eran musulmanes antes de atacar. Seis de las personas heridas fueron dadas de alta ayer, según una portavoz del hospital.

El FBI se ha sumado a la investigación de lo ocurrido en el centro comercial. El agente especial responsable de la oficina de Minneapolis, Richard Thronton, apuntó ayer que el ataque se está considerando como “un posible acto terrorista”.

Muy prudentes se mostraron el alcalde y el comisionado de la policía de Nueva York, James O’Neill, al poner más calificativos a la explosión “intencionada, criminal y violenta”, según de Blasio. “Es un incidente muy serio. Seremos muy cuidadosos y pacientes para llegar al fondo”, decía el alcalde antes de subrayar que no se sabía “cuál es la motivación que hay detrás”. ¿Política, personal? “Ese trabajo debe continuar”

Los candidatos a la Casa Blanca, Donald Trump y Hillary Clinton, expresaron sus condolencias. La demócrata mostró su determinación de acabar con los grupos terroristas y anunció que posee un plan para derrotarlos. Esto incluye emplear más recursos de Inteligencia “para ayudar a identificar y frustrar los ataques antes de que puedan ser llevadas a cabo y para localizar a lobos solitarios”.

Durante toda la mañana, el barrio de Chelsea, donde se produjo la explosión y fue localizado el otro objeto sospechoso -una olla a presión- que está investigando la policía y el FBI, permaneció cortado al tráfico. En la calle 23, donde estalló el dispositivo (dentro de un contenedor), las diferentes agencias involucradas en la investigación seguían recogiendo pruebas. Algunas ya habían sido trasladadas al cuartel general del FBI en Quantico para ser analizadas.

“Tenemos dos escenarios del crimen separados”, detallaba O’Neill ante los medios mientras explicaba la complejidad de la investigación. Sólo confirmaba que”definitivamente tuvimos una bomba en la [calle] 23 y un dispositivo sospechoso en la 28”, señaló el comisionado de policía. O’Neill dijo que ningún grupo había reivindicado el incidente y subrayó que este “acto de violencia criminal” iba a ser resuelto. Nadie hizo mención alguna a un potencial acto terrorista.

Horas antes de la explosión en Manhattan se produjo otro incidente en el vecino estado de Nueva Jersey. A primera hora de la mañana, poco antes de que se celebrase una carrera benéfica de los marines, un contenedor de basura explotó en el paseo marítimo sin que se produjeran víctimas.

 

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