Dieciséis familias centroamericanas fueron arrestadas en las últimas dos semanas en Houston, Atlanta, Charlotte y Dakota del Sur, en lo que parece ser el reinicio de las llamadas “redadas” u operativos para sacar del país a personas que supuestamente ya no tienen recursos de asilo y que entraron por la frontera a partir del 2014.

Aunque no ha habido aún confirmación oficial de este hecho, así lo reportaron los abogados que trabajan “pro bono público” en centros familiares de detención en el sur de Texas, donde están la mayoría de las madres con hijos que han entrado al país en los últimos dos años, provenientes de Centroamérica.

Kathryn Shepherd, directora legal del proyecto Pro Bono CARA en el centro de detención de Dilley, en Texas, dijo a La Opinión por medio de un email  y posterior conversación telefónica que la mayoría de estas madres con hijos menores, fueron arrestadas expresamente en sus hogares o regiones de residencia. Las dieciséis familias llegaron a estos centros en las últimas dos semanas.

“La forma fue muy similar a lo ocurrido a finales de diciembre o principios de enero”, dijo Sheperd. “Una chica de 15 fue arrestada tomando el autobús, y luego fueron a su casa para arrestar a la mamá. Los agentes preguntaron directamente por ellos y en muchos casos, forzaron su entrada a los hogares con excusas”.

Los abogados en los centros familiares de Dilley y Karnes, en el sur de Texas, lograron hablar con las madres, pero al menos en un caso les fue imposible hacer algo para impedir la deportación de una madre guatemalteca y su hija de 14 años.

“Esta familia tenía una orden de deportación, creemos que porque tuvo un mal abogado y nosotros avisamos a las autoridades de que presentaríamos una apelación al día siguiente con la Junta de Apelaciones de Inmigración”, dijo Shepperd.

Sin embargo, madre e hija fueron deportadas a las 5 de la mañana, antes de que abrieran los tribunales y los abogados pudieran presentar documentos.

Las demás familias están aún detenidas en estos centros y estos abogados y otros voluntarios van a intervenir para asegurarse que realmente ya no hay posibilidades legales.

Hace dos semanas un medio publicó informaciones provenientes de documentos filtrados en los que se detallaba un renovado operativo para deportar a madres e hijos que ya hubieran tenido “su oportunidad en corte”.

Posteriormente, portavoces de DHS dijeron a varios medios de comunicación que:

“Las operaciones actuales son una continuación de las que el Secretario Johnson anunció en enero y marzo. Insistimos en que estas operaciones se limitan a los que fueron detenidos en la frontera después del 1 de enero de 2014, un tribunal de inmigración les ha ordenado salir, y no tienen pendiente de apelación o reclamo pendiente de asilo u otra ayuda humanitaria bajo nuestras leyes.”

¿Que pasó con las redadas postnavideñas?

El gobierno  de Estados Unidos busca mantener una  cifra de 400 mil deportaciones anuales. Foto: Getty
El gobierno de Estados Unidos busca mantener una cifra de 400 mil deportaciones anuales. Foto: Getty

La primera ronda de “redadas” realizada a finales de diciembre y principios de enero terminó con el arresto de 121 familias –madres e hijos- que supuestamente, según el gobierno, no tenían más recursos legales que perseguir.

Sin embargo, dijo Shepperd, en el caso de las familias, al ser llevados a los centros familiares, pudieron recibir la ayuda de los abogados pro bono y hoy en día todos han sido liberados, excepto dos familias, apuntó la letrada.

También se anunció en enero y marzo que ICE llevaría a cabo un “Operativo Guardián de la Frontera” para deportar a jóvenes que alguna vez entraron como menores no acompañados y que ya cumplieron su proceso legal y también son mayores de edad.

Docenas de jóvenes han sido arrestados también de esta manera en semanas recientes.

Obama insistió en que su gobierno se cerciorará de que las familias que trabajan de manera responsable no sean "la prioridad" de las deportaciones.
Obama insistió en que su gobierno se cerciorará de que las familias que trabajan de manera responsable no sean “la prioridad” de las deportaciones. Foto: EFE

El gobierno de Barack Obama, por medio de su secretario de seguridad nacional Jeh Johnson, dijo hace unos tres meses que los operativos han tenido su efecto porque “desde que empezaron, han bajado los cruces de familias y niños por la frontera”.

Desafortunadamente para esa teoría, los números empezaron a subir de nuevo justo después que Johnson afirmó dicho logro.

De hecho según las propias cifras de la Oficina de Protección de Fronteras y Aduanas (CBP), en enero y febrero la agencia arrestó a poco más de 3000 menores no acompañados y otras 3000 familias, en cada mes. Sin embargo este número aumentó a más de 4,000 en marzo y más de 5,000 en abril. Para ver más de estos datos, vaya aquí.

El gobierno ha argumentado que es necesario detener y deportar a estas familias porque es preciso “disuadir” a los que allá van a emprender el viaje, y también ha invertido fondos y presión política para que México interfiera en el viaje de los migrantes en su camino al norte, además de difundir materiales y comerciales sobre los riesgos del trayecto.

No obstante, sondeos y una investigación reciente de Vanderbilt University sobre las razones y motivaciones de los migrantes de El Salvador y Honduras, revelaron que la dureza del trato en Estados Unidos no convence a la mayoría de migrantes de no empezar el trayecto.

“Hicimos sondeos en ambos países y llegamos a dos conclusiones”, dijo Jonathan Hiskey, politólogo e investigador de la universidad. “En primer lugar, está claro que el gobierno de Estados Unidos transmitió su mensaje y que la gente sabe los riesgos que corre al venir al norte y que terminará detenida y posiblemente deportada. Y en segundo lugar, esto no ha hecho gran cosa por impedir que se lancen”.

Dijo el investigador que la razón más común para emprender el viaje es el haber sido víctima de la delincuencia y de las maras en repetidas ocasiones y estar bajo amenaza.