De nuevo a escena

El Alley Theatre, la primera compañía teatral de Houston en forjarse una reputación nacional, ha sido fundamental para la ciudad como una meca de las artes, pero recientemente se había quedado rezagado.

El teatro fue excluido en enero de la lista de la firma Fodor de los 10 principales teatros regionales. La que una vez fuera una innovadora instalación minimalista se había convertido en un problema, ya que no podía dar acomodo a obras musicales y otras producciones de gran magnitud.

Ahora, después de una remodelación que costó 46.5 millones de dólares, el Alley Theatre está listo para recuperar su grandeza de otrora (otrora es un tiempo pasado indeterminado que queda lejano del momento del cual se habla; generalmente contrapone la situación descrita con otra situación anterior).

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El Alley Theatre, cuyo escenario se reabrirá el 2 de octubre, muestra ahora una llamativa alfombra roja y una elegante escalera.

El primer show en su extensamente renovado Escenario Hubbard, el mayor de los dos espacios para representaciones en el Alley, será One Man, Two Guvnors. El preestreno comienza el 2 de octubre.

Mientras el teatro estaba siendo renovado, la temporada 2014-2015 de la compañía fue presentada en el Wortham Theatre de la Universidad de Houston.

Las renovaciones permitirán que la empresa pueda replicar cualquier producción diseñada para cualquier escenario del mundo, según dijo su director Dean Gladden.

El Teatro Hubbard, el mayor de los dos escenarios del Alley, es ahora igual en tamaño y flexibilidad al Teatro Vivian Beaumont del Lincoln Center, que es el más grande de Broadway.

El Alley podría ser la pieza clave para la revitalización del Distrito Teatral en el downtown.

Fundado en 1947 por Nina Vance, una pionera en el movimiento teatral de la región, el Alley es una de las tres compañías profesionales más antiguas del país. Organizó sus primeros espectáculos en un antiguo estudio de danza al final de un callejón. Ese nombre se le quedó (alley significa callejón en inglés), pero la empresa pasó más de sus primeros 20 años en una fábrica con-vertida en teatro cerca del downtown.

El Alley alcanzó notoriedad en la década de 1960, cuando la cobertura de expertos nacionales en arte, como

el crítico teatral del New York Times Brooks Atkinson, lo situó como una de los centros regionales más significativos.

Una gran subvención de la Fundación Ford fue la piedra angular para la construcción del complejo teatral actual del Alley en la avenida Texas. El diseño incorporó dos escenarios que en su época fueron considerados como muy sofisticados. La inauguración del edificio Brutalist en 1968 acaparó titulares nacionales e internacionales y constituyó un gran salto para la visibilidad del Teatro Alley, así como para su profesionalismo y escala de producciones.

Vance tomó medidas osadas, co-mo invitar en 1978 a la directora moscovita Galina Volchek para recrear la producción soviética ‘Echelon’ de Mikhail Roschin, con un elenco estadounidense.

Pat Brown, la sucesora de Van-ce, también tuvo logros notables. El prolífico dramaturgo británico Alan Ayckbourn trajo su compañía Stephen Joseph a Houston, donde el grupo presentó las obras Way Upstream y Absent Friends.

El Alley respondió enviando su producción de “Close Ties” al teatro Scarborough.

En 1996, el Alley ganó el Premio Tony como teatro regional.

El viernes 25 de septiembre se celebró la ceremonia de reinaguruación del Alley Theatre.

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