Adamari López

estaba viviendo la mejor etapa de

su vida. Con una carrera exitosa y

planes de matrimonio a la vista,

todas sus metas parecían estar al

alcance de su mano. Sin embargo,

hace dos años, una terrible noticia

apartó a la actriz puertorriqueña de

36 años de los estudios de televisión.

En cuestión de segundos,

una frase la devolvió a la cruda

realidad: cáncer de seno.

“Dentro de todo, mantuve

un actitud positiva”, dijo

López refiriéndose a su reacción

inicial. “Le puede pasar a

cualquiera”.

Patricia McKeligan, en

cambio, nunca ha estado frente a

una cámara de televisión. Sin embargo, ambas

tienen algo en común: son mujeres hispanas

que detectaron el cáncer de seno en su etapa

inicial. “Me hice un auto examen y sentí una

pequeña bolita en uno de mis senos”, recuerda

McKeligan, quien fue diagnosticada cuando

tenía sólo 34 años de edad.

López y McKeligan representan sólo

dos de los más de 200 mil nuevos casos de

cáncer de seno diagnosticados anualmente; y

mientras que este tipo de cáncer es el segundo

asesino por cáncer en las mujeres de los

Estados Unidos, es el asesino número uno de

las mujeres latinas. Estudios de la Sociedad

Americana contra el Cáncer (ACS), corroboran

que las hispanas son 20 por ciento más propensas

a morir a causa de esta enfermedad que el

resto de mujeres.

Octubre es el Mes Nacional de

Concientización sobre el Cáncer de Seno

(NBCAM, por sus siglas en inglés), cuya misión

es promover la detección temprana para

prevenir las muertes por cáncer de seno. Sólo

este año, 1,740

mujeres hispanas

morirán como víctimas

de esta enfermedad.

Aunque los

reportes indican que

menos de la mitad de

mujeres latinas se

realiza un mamograma

anual. Los médicos

coinciden en que

las mujeres mayores

de 18 años deben

hacerse un auto examen

mensual y las

mayores de 40 deben

visitar a su doctor

para un mamograma

por lo menos una vez al año.

Luego de una exitosa cirugía, López

está libre de cáncer. Actualmente se prepara

para volver con fuerza a la pantalla chica y se

ha convertido en vocera para la comunidad latina

como parte de la Fundación Susan G.

Komem. “Quiero ser un ejemplo para las latinas

y decirles que no tengan miedo de hacerse

un examen o de buscar ayuda médica”, dijo

López.

Mckeligan, por su parte, continúa

con su vida familiar y haciendo lo que más le

gusta: nadar.

Ambas, entendieron que la detección

temprana es la mejor arma para combatir el

cáncer de seno. “Un simple examen me salvó

la vida”, concluyó McKeligan.

Amigo lector de La Columna

Vertebral, para información sobre clínicas

comunitarias llame a La Línea de Ayuda al 1-

800-473-3003.

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