HOUSTON. descubrió el mal que padecía, gracias

a su insistencia y presentimiento que algo interno

le sucedía y nadie mejor que uno mismo para

conocer su cuerpo.Tres meses antes de ser diagnosticada,

el doctor que la atendía le dijo que ella

no tenía nada y que los examenes no mostraban

nada anormal. “Yo sentía una bolita dentro del pecho,

en medio del seno izquierdo, que aparecía y

se iba’ manifiesta Gregoria en la charla donde nos

comentaba su historia.

“Todo empezó a finales de 1999, por el mes

de diciembre, cuando yo tenía 35 años. El doctor,

repito, no quería autorizar el mamograma. Luego

de mi insistencia lo hicieron y rogando a Dios de

que no tuviera nada me fui a la casa “

La familia Mendoza pasó las fiestas de fin de

año en medio de todos sus allegados con mucha

alegría y esperanza, pero siempre con el temor del

resultado que por fín llegó el 10 de enero.”Usted

no tiene nada me dijeron y yo le agradecí al creador

por el resultado, pero como lo dije anteriormente

el cuerpo sólo lo conoce uno y pedí un ultrasonido

y también salió negativo,entonces el

médico insinuó que yo estaba loca”.

Por supuesto que el temor de ‘goyita” seguía

y ella quería dejar a toda su familia tranquila y a

los “sabios” de la medicina, entonces pidió una

biopsia y no con muchas ganas el doctor la autorizó

para el 25 de enero.Después de casi una semana

y celebrando el cunpleaños 36 el mismo día

que el de su hijo Héctor, ella recibió la llamada

que cambiaría el curso de su vida. “Queremos que

venga al consultorio inmediatamente y ojalá

acompañada de su esposo”.

Gregoria fue con su esposo José y en viva voz

le dijeron que tenía uno de los cánceres más severos

de este tipo. “ Imagínese, me quedaban dos

meses de vida aproximadamente porque las ramificaciones

del mal ya casi llegaban al corazón”.

Ella fue sometida a una mastectomía con éxito

y después de terapias con el sicólogo, ella aceptó

y comprendió su mal.”Agradezco a Dios primero

que todo por la oportunidad que me dio de

vivir, luego a mi esposo José E. Mendoza que fue

más fuerte que yo para sobrellevar esta carga, por

su amor por su comprensión, a mis hijos Johnny,

Héctor y José Jr por tener fe y a mis compañeras

de trabajo por su apoyo fuerte y moral. Gracias a

Dios estoy viviendo una segunda oportunidad.

Ya han pasado varios años y aún me queda el

temor, pero estoy en constante control para prevenir

el cáncer de nuevo. Quiero hacer un llamado

de prevención por medio de este medio para que

todas las que tenemos el privilegio de ser mujeres,

escuchen este grito de auxilio y se hagan sus chequeos

con regularidad y no pasen por algo tan terrible

como me sucedió a mi”.Gregoria Mendoza

trabaja en el Departamento de Comida del Distrito

Escolar de Cy-Fair, siempre tiene una sonrisa

y demuestra alegría en todos sus actos. Hay que

estar a punto de perder la vida, para aferrarse y querer más en la vida.

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